Y entonces hablamos del futuro…
Siempre del estúpido futuro que nos tiene a ti y a mi
Pero no juntos, pero no felices, pero no igual.
¿Hay reproche en lo que digo?
Y, ¿que te parece?
Si después de tener la relación más importante de mi vida adulta,
resulta que me tengo que quedar cruzada de brazos,
sabiendo que me quedaría contigo si tan solo te quedaras conmigo.
Y haces cosas para lastimarme,
Eso ni tú lo puedes negar.
Pero tu arrepentimiento es tan dulce, y a la vez amargo
porque me dices que así eres tú, y que no me mereces.
Y me dan ganas de tomarte la cara y gritarte,
“¡QUE IMPORTA! Si me merezco o tus arranques de histeria,
no es lo que vale. Lo que vale es que te quiero a tí.
Con tus dudas y tus enojos, con tus celos y tu inseguridad,
con tus ideas tan distintas a las mías.”
Y te quejas de mis manías, así como yo lo hago de las tuyas.
Porque no me entiendes así como yo no te entiendo.
Y sin embargo, te quiero.
Quizás porque me mantienes queriendo siempre un poco más de ti,
porque tus ocurrencias me encantan,
y tus actitudes casi de niño malcriado
me llevan a querer complacerte en cada capricho,
en cada demanda, en cada deseo.
Me doy cuenta que somos dos niños,
que sacan todo lo obscuro que hay dentro de nosotros
por una sóla razón:
Yo no soy tuya, ni tu eres mío.
Y sin embargo, somos tan el uno del otro
que necesitamos estar juntos, tocar, sentir, probar, vivir,
para saber que esto no es un sueño,
que así como yo acepté vivir esta locura,
tú le diste lógica a lo que en otra luz parece absurdo.
Sin embargo hay heridas aquí dentro.
Duelen, pero ¿sabes?
No importan, quiero ser perfecta,
quiero ser tu imágen,
quiero jugar tu juego.
Si vamos a vivir un idilio, de que nos vale que no sea idílico.
Creo que ese día, al mencionar otro nombre me hiciste un favor.
Sí, leiste bien, un favor.
La balanza, que tanto tiempo había estado de tu lado,
con el descubrimiento de mi lado más cruel,
se niveló y ahora estamos en lo mismo.
No creo que te haya dolido más leer esas palabras,
más de lo que me dolió a mi escuchar ese nombre.
Ninguno de los dos lo hizo a propósito,
yo no quería que lo leyeras, tu no querías que lo escuchara.
¿Quieres jugar?
Juguemos querido, pero te lo advierto,
terminarás deseando jamás haberme conocido.
Puedo ser una mujer compleja, irracional, cruel y terca.
Sin embargo, también puedo ser tu mujer perfecta,
a la que, por tu decisión y no la mía, vas a perder.
Dejar un comentario
Aún no hay comentarios.
RSS de los Comentarios Identificador URI de TrackBack
