Y… comenzamos de nuevo

¿Cómo pueden las cosas cambiar en un mes?

Ni idea, y la verdad, no me importa.

El mismo día que escribí mi úlltimo post una personita especial vino a mi casa. Me di cuenta que no era el alcohol lo que me calmaba, era él. Su prescencia era suficiente para que yo dejara de hiperventilar y de desmoronarme.

Entonces empezó mi adicción. Dos días después vino para el cumpleaños de mi hermana, hicimos lasaña. El domingo (tres días después) hicimos enchiladas. Ese día fue el tercer día que estuvo en mi casa hasta las siete de la mañana. Creo que en ese momento, yo ya estaba enamorada de él.

Dos días después, mis papás se tuvieron que ir a USA dejándome sóla en la casa. Lo vi el miércoles, el viernes en su graduación, el sábado en mi cas e intentó hacerme bailar y el domingo para ver partidos y jugar cartas. El martes me llevó a la central, y el jueves fue nuestro primer beso, el viernes fue nuestra primer sesión “making out”, el sábado mi despedida y no lo he visto desde el domingo a las 6 am.

Y lo adoro.

¿De quién hablaba en mi otro post? Si, MrSanz es historia.

Hoy está en mi vida alguien sin pseudónimo, sin necesidad de esconderse ni esconderme, que grita a los cuatro vientos lo que me quiere y lo que lo quiero.

Hoy tengo en mi mundito a alguien que me quiere seguir para que yo lo siga y que sé hará cualquier cosa para que yo esté siempre con él.

Hoy, tengo mi final feliz.

Te quiero Ricky

Despedidas

Me he arrinconado hasta que este es el único lugar donde puedo sacar algo de verdad, donde puedo decir lo que siento sin temor a que lo vean, donde puedo HABLAR.

Hoy entendí a Diana. Es mucho más fácil odiar. Aunque no te hayan hecho nada, necesita haber odio para que dejes de llorar, para que puedas respirar. Necesitar culparlo a él porque él te culpa a ti, y si le empiezas a creer, empezarás a ahogarte cada vez más.

El te dice que no te quiere, y lo que es peor, te dice que tu hiciste algo para que él deje de quererte, y les juro, que al escribir esto mis ojos despiden dos lágrimas, una en cada lado, y la opresión en mi pecho se hace más grande y otra vez me cuesta respirar. Tengo pánico.

Una sóla vez había estado así. y fue psicológica y físicamente muy dificil salir de la oscuridad. Aquella vez tenía una buena razón. Hoy? Hoy no la tengo, y aún así me forzo a pararme e ir con gente, así si algo me pasa, al menos no tardarán en buscar ayuda.

Tengo miedo. De verdad que no se que hacer, porque, sólo de p’ensar que ya no lo voy a ver, de saber que él no esta pensando en mí en este momento, que jamás, jamás, jamás voy a estar con él, se los juro, siento que un pedacito de alma se muere.

Esto me supera, espero en algunos días contar una mejor historia, al menos una con final feliz.

Y sin embargo…

Y entonces hablamos del futuro…
Siempre del estúpido futuro que nos tiene a ti y a mi
Pero no juntos, pero no felices, pero no igual.
¿Hay reproche en lo que digo?
Y, ¿que te parece?
Si después de tener la relación más importante de mi vida adulta,
resulta que me tengo que quedar cruzada de brazos,
sabiendo que me quedaría contigo si tan solo te quedaras conmigo.

Y haces cosas para lastimarme,
Eso ni tú lo puedes negar.
Pero tu arrepentimiento es tan dulce, y a la vez amargo
porque me dices que así eres tú, y que no me mereces.
Y me dan ganas de tomarte la cara y gritarte,
“¡QUE IMPORTA! Si me merezco o tus arranques de histeria,
no es lo que vale. Lo que vale es que te quiero a tí.
Con tus dudas y tus enojos, con tus celos y tu inseguridad,
con tus ideas tan distintas a las mías.”

Y te quejas de mis manías, así como yo lo hago de las tuyas.
Porque no me entiendes así como yo no te entiendo.
Y sin embargo, te quiero.
Quizás porque me mantienes queriendo siempre un poco más de ti,
porque tus ocurrencias me encantan,
y tus actitudes casi de niño malcriado
me llevan a querer complacerte en cada capricho,
en cada demanda, en cada deseo.

Me doy cuenta que somos dos niños,
que sacan todo lo obscuro que hay dentro de nosotros
por una sóla razón:
Yo no soy tuya, ni tu eres mío.
Y sin embargo, somos tan el uno del otro
que necesitamos estar juntos, tocar, sentir, probar, vivir,
para saber que esto no es un sueño,
que así como yo acepté vivir esta locura,
tú le diste lógica a lo que en otra luz parece absurdo.

Sin embargo hay heridas aquí dentro.
Duelen, pero ¿sabes?
No importan, quiero ser perfecta,
quiero ser tu imágen,
quiero jugar tu juego.
Si vamos a vivir un idilio, de que nos vale que no sea idílico.

Creo que ese día, al mencionar otro nombre me hiciste un favor.
Sí, leiste bien, un favor.
La balanza, que tanto tiempo había estado de tu lado,
con el descubrimiento de mi lado más cruel,
se niveló y ahora estamos en lo mismo.
No creo que te haya dolido más leer esas palabras,
más de lo que me dolió a mi escuchar ese nombre.
Ninguno de los dos lo hizo a propósito,
yo no quería que lo leyeras, tu no querías que lo escuchara.

¿Quieres jugar?
Juguemos querido, pero te lo advierto,
terminarás deseando jamás haberme conocido.
Puedo ser una mujer compleja, irracional, cruel y terca.

Sin embargo, también puedo ser tu mujer perfecta,
a la que, por tu decisión y no la mía, vas a perder.

La ropa

Le doy demasiada importancia a la ropa.

Me importa el pantalón que cayó a un lado de la cama,

y a la ropa interior que se perdió en el.

Me importa cuando no tengo nada que me cubra,

nada que evite que veas que tiemblo cuando me tocas.

Y aún así trató de mantener oculto el corazón,

la única decencia que me queda, bien escondida ahí dentro,

mezclada con el olor de tu cuerpo y el amor que te tengo.

Y los diálogos que deberían ser y no son,

la contestación a ese te amo,

el hablar del futuro, el decirte que realmente quisiera quedarme ahí,

en ese cuarto de hotel, contigo, por siempre,

también se quedan ahí dentro, guardados, sin ser vistos.

Porque dime, ¿de qué sirve que salgan?

No es a mis palabras a lo que le tengo miedo, es a tu contestación.

Si, como diría mi canción, temo mucho a la respuesta de un jamás.

Y, al menos para mí, cada vez es mejor,

cada vez me cuesta más levantarme de esa cama y vestirme,

cada vez te necesito más, cada vez te quiero más,

cada vez me convenzo más que si me lo pidieras,

estaría así contigo, siempre.

Si no puedo evitar deshacerme de mi ropa cuando estoy contigo,

deja vestida mi alma, para que al menos no se vean los pedazos

cuando, invariablemente, la rompas.

Cosas que odio de ti.

1. Que nunca iremos juntos a La Tumba.

2. Que no me puedes tomar de la mano enfrente de todos nuestros amigos.

3. Que nunca estas cuando lloro.

4. Que nunca iremos de vacaciones juntos.

5. Que no ocupas mi cama.

6. Que no sé que pasará después de Diciembre.

7. Que no me darás un beso en el gol de Tigres.

8. Que no conocerás a mi madre.

9. Que no conoceré a tu madre.

10. Que todo esto lo desecho por sólo unas horas contigo.

No te quiero

Hoy me hiciste la de siempre,

Anda vete, que no pasa nada,

No importa como me dejes ¿no?

Creeme, me pican los dedos

por decirte lo mucho que me jode

que busques cualquier excusa para pelear.

Pero no lo voy a hacer.

Porque no te quiero.

No quiero tu mirada sobre mí siempre, reprochante.

No quiero tus opinones, en donde,

indudablemente, piensas que estoy mal.

No quiero tus celos enfermizos,

ni tu poca comprensión hacia mis rarezas.

No quiero tu manera hiriente de decir lo que te molesta,

ni la atención que requieres 24 hrs. al día.

No quiero la manera en la que me dices que no hago mi trabajo,

ni en la que te esfuerzas por ponerme celosa.

No quiero tu inseguridad.

No quiero decirte veinte veces al día que te quiero,

sólo porque lo necesitas o lo quieres escuchar.

No, no te quiero a tí. No me quiero quedar contigo,

si bien por la única razón de que tu no quieres quedarte conmigo.

Pero muero por esas tardes en la cama,

en la que me dices que mis ojos son los más bellos que has visto,

Esa noche que dormí contigo,

La sonrisa que me regalas,

Las pláticas que jamás terminan,

Esos besos, los abrazos, las caricias, los momentos.

Entonces, sí, no te quiero, pero bue, que hacerle, te amo.

Poema de Amor

Este es otro poema de amor,
Sin sentido, sin porques.
¿Cómo es que llegué aquí,
hasta la ventana de tus ojos
y te digo que te amo?
No lo sé.

No te voy a bajar la luna,
No te voy a entregar mi vida.
Ni lo quieres ni te lo mereces
Sólo te puedo decir que estaré aqui,
porque te amo mi vida.
Porque te necesito.

Aun y cuando tenga que callar lo que siento
aunque no te importe que sucede
en mi cabeza y en mi corazón.
Estos dedos no pueden ser silenciados.
Porque creo que no es justo para mi…
cambiar otra cosa por ti…

Sigo escuchando la canción
Donde te pido que me encuentres
a mitad de camino
Pero no, se que no lo harás.
Se que contigo es todo o nada.
Entonces será todo.

Nada

Esas lágrimas que han caído, que han hecho zurcos imborrables en una memoria que siempre olvida,

puestas en una balanza imaginaria donde nunca gana lo bueno,
no son nada comparadas con las tardes de sonrisas espotáneas que nacen cuando las sombras aparecen.

Esas burlas soportadas,provenientes de cuerpos insensibles, de muñecos que no sospechan lo que existe entre nosotros,de tiranos que no saben lo que es amar sin ser amados,
no son nada comparadas con el orgullo que yo siento, al defenderte ante esos ignorantes, con el único argumento que jamás vivirán tan completamente como lo hacemos nosotros.

Tantos años sin victorias, tantos epocas que hemos pasado, tantas modas desvanecidas, tantos últimos suspiros, tanta gente ya olvidada,
no son nada comparadas con la vida que me das cuando entro en tu pequeño mundo, y con gusto me haces parte de él.

¿Y qué importa si no me quieres?
¿Y qué importa si para tí esto es un juego?
¿Qué no es la escencia misma del alma, el jugar, reír, amar, el no tomarte nada en serio, para después dar la vida por una ilusión?

Porque me cambiaste la manera de pensar, de medir el tiempo en intérvalos de dos horas.
Porque puedo gritar, sufrir, llorar, vaya, puedo sentir.
Porque el otoño que habita en mis raices, respira al momento de hacerte presente.
Por eso, todo lo que dejas de darme, lo que se te olvida por aquello de la rutina, lo que nunca me ha tocado vivir contigo, no es nada comparado con lo que he vivido por tí.

Lo que no tienes

¿Cómo piensas hacer para desintoxicarte de mi?
No es fácil, y no lo digo por alimentar
Ese ego que crece con cada beso,
Con cada mirada.

Lo que tienes conmigo,
Lo podrías tener en su cama,
Lo que te digo yo,
Te lo podría decir ella.

No hay necesidad del secreto
De la historia alterna,
De la adrenalina que da lo prohibido,
Del ¿que hubiera pasado?

Tienes lo que yo busco,
Lo que muero por tener,
Lo que buscaste toda tu vida,
Y ahora es tuyo, sólo tuyo.

Piensa, y sobre todo siente,
Porque la realidad es que no puedo permitir
Que sigas buscando conmigo
Lo que tienes en casa.

Yo te daría todo, no te cambiaría por nada,
Te regalaría mis ojos y mis ganas,
Pero no puedo dejar de pensar,
Que ella seguramente te dice lo mismo.

Y ahora que me doy cuenta,
Creo que no quieres lo que te doy,
no me quieres a mi,
quieres lo que no tienes con ella.

Mounstro

Eres un mounstro con un muy buen disfraz,
no lo digo en el sentido literal, no lo malinterpretes,
pero, ¿has visto como, inexplicablemente,
ves a mujeres con belleza excepcional,
inteligencia de esa que corta como navaja,
y tan especiales que sabes que no son de este mundo,
y a veces, sin podernoslo explicar,
se sienten menos que un escarabajo?

Es por hombres como tu,
que no quieren una mujer única, independiente, sensacional.
Claro, eso es lo que les atrae,
como la luz a esos escarabajos ciegos
que lo único que hacen es toparse con la pared.

No lo entiendo, explicame con ese cerebro masculino,
¿cómo es que te puede atraer tanto una mujer,
para después quererla convertir en tu maniqui perfecto?
Quieres una muñequita de porcelana,
callada, que se trague sus pensamientos independientes
como se traga una la asquerosa comida que te cocinó tu suegra.
Rápidamente y con una sonrisa en la boca.

Y, aún y después de jactarme de ser especial,
de resistirme a ser igual que todos,
a ser una niña linda, una lady total,
he cambiado más cosas por tí de las que puedo contar,
y me rehuso a perderte, aún y cuando sé
que eres mi mounstro personal.

Eres el único que me puede hacer sentir pequeña,
pero eres el único que no me da por mi lado,
que no pide perdón sólo por miedo a perderme,
que no me da sólamente lo que quiero,
que no me dice lo que quiero escuchar,
que hace que me esfuerze por tenerlo a mi lado,
que me trata de educar.

Y aun y cuando todo esto sería una razón perfecta
para decidir que no te mereces una rareza como yo,
es justamente lo que hace que tenga pánico de perderte,
me hace pensar en ti todo el día, buscar cada excusa para encontrarte,
para enjaularte en mi vida usando todo recurso que,
aún sabiendo que no debería ser así, te resulte atractivo.

Pero, siento que no soy yo, que estoy comiendo carne,
siendo que toda la vida me jacté de ser vegetariana.
¿Y al final? Me vas a dejar, lo sé.
Y, dime, ¿si me pierdo para siempre?
¿Si me interno en mi fantasía de ser tu mujer el tiempo suficiente,
para empezar a creer que esta soy realmente yo,
me podré encontrar cuando tu no estés?
Dime, mi mounstro, si me encuentro,
¿te pierdo a ti?

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.